17 de febrero de 2014

La importancia de decir TE AMO

  Hoy recibo una historia en mi facebook de una de esas páginas a las que estoy suscrito. Muchas veces seguimos el dia a dia olvidándonos que para nuestros mayores el tiempo pasa más rápido. Y un mal día algún problema de salud nos hace reflexionar acerca de si les hemos dedicado o no todo el tiempo que se merecen, todo el que podemos...
     Esta es la historia que copio y pego:
    
LA OTRA MUJER
Después de 21 años de matrimonio, descubrí una nueva manera de mantener viva la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a salir con otra mujer, en realidad
había sido idea de mi esposa.

Tú sabes que la amas –me dijo un día, tomándome por sorpresa - . La vida es muy corta, dedícale tiempo. Pero yo te amo a ti - protesté.

Lo sé. Pero también la amas a ella.

La otra mujer, a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre, viuda desde hacía 19 años, pero las exigencias de mi trabajo y mis 3 hijos hacían que solo la visitara ocasionalmente.

Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.

-¿Qué te ocurre?¿Estás bien? – me preguntó, mi madre es el tipo de mujer que una llamada tarde en la noche, o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.

-Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo, le respondí. Los dos solitos. ¿Qué opinas?

Reflexionó sobre ello un momento. Me gustaría muchísimo, dijo.

Ese viernes mientras conducía para recogerla después del trabajo, me encontraba nervioso, era el nerviosismo que antecede a una cita... y ¡Por Dios, cuando llegué a casa, advertí que ella también estaba muy emocionada!.

Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.

Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo, y se mostraron muy impresionadas. -me comentó mientras subía a mi auto. - No pueden esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada.

Fuimos a un restaurante no muy elegante, sí muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera “La Primera Dama de la Nación”. Cuando nos sentamos, tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras.

Cuando iba por la mitad de las Entradas, levanté la vista; mamá estaba sentada al otro lado de la mesa, y me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios.

Era yo quien leía el menú cuando eras pequeño. ¿Recuerdas?

Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor –respondí.

Durante la cena tuvimos una agradable conversación; nada extraordinario, sólo ponernos al día con la vida del otro. Hablamos tanto que nos perdimos el cine.

-Saldré contigo otra vez, pero solo si me dejas invitar, dijo mi madre cuando la llevé a casa, asentí, la besé, la abracé

-¿Cómo estuvo tu cita? – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche

-Muy agradable, gracias. Mucho más de lo que imaginé, le contesté.

Días más tarde mi madre murió de un infarto masivo, todo fue tan rápido, no pude hacer nada. Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, y una nota que decía: “La cena esta pagada por anticipado, estaba casi segura, de que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para ti y para tu esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí. ¡Te amo! ”.Anónimo
     Tengo la impresión que es algo que nos ha pasado a casi todos. Perdí a mi padre ya hace 15 años y no hay día que no tenga a mi madre en la mente...Intento hablar con ella casi todos los días, incluso le escribo algún que otro poema, ( Ya publiqué "Madre no hay más que una") o este otro que escribí no hace mucho:
  LA MÁS ELEGANTE

me regalaste la vida de forma premeditada
y nunca me ha faltado tú calor.
Si me duele no dejas de sufrir con mi dolor,
y a cambio no te he dado casi nada,
pues disfruté mi mocedad con tantas ganas,
que no dejé de ser tu admirador
aunque me solté muy pronto de tu falda.
No me olvidé un sólo instante de tu amor,
da igual que fuera noche que mañana.

Aún así hoy quiero felicitarte,
regalarte versos de reconocimiento
y manifestar públicamente lo que siento.
Tú eres uno de mis baluartes,
no conozco nadie con quién equipararte
y admiro tu temperamento.
Soy el resultado de lo que tú me enseñaste
de tus puros y bellos sentimientos
por dentro y por fuera siempre elegante.
R.C.
      Pero siempre me queda la sensación de que no le digo nunca todo lo que la amo, como a mi otro amor...No hay para mí nada más importante que ellas y desde aquí les digo que las amo más que a mi vida.
 
 

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