7 de abril de 2012

Aniversario

       Por mucho que hoy sea el 46 aniversario del que escribe...no hay nada de especial....Y el mejor regalo es despertar con la mejor compañía, desayunar sonrisas con un zumo de su pasión y unos bizcochos llenos de curvas.  Pero me voy a regalar el gusto de publicar unos poemas varios... CANTOS AL AIRE con realismo..con burla..con surrealismo....A ver si alguién abre un debate...
DESCOLORIDOS

                                      Palabras, sólo palabras yermas,
            crisis de discursos
en un desfile de ostentación.



Charlatanes materialistas
con su puritanismo hipócrita
que usan el lenguaje
y su prima no sufre riesgos.


 

Demagogia declarada sin pudor,
azules contra rojos
descoloridos, arrugados.
                                          Ricos tan pobres en respeto
                                     como pobres ricos en pobreza.


Descoloridos sí,
pero comen todos los dias
sin ensuciarse las manos.

Raúl Cerdeño





 
EL   TABERNERO

Viendo la tele en el sofa tirado
cinco minutos, y he visto un circo.
Me causa un profundo desagrado
ver a esta chusma de telecinco.

Ya en tiempos del imperio romano,
alimentaban a los leones hambrientos
                            soltándoles un grupo de cristianos
   para pasar un rato de divertimento.

Ahora en plan moderno y para todos,
nos montan un espectáculo con morbo.
Peleas a deguello con esos lobos,
que en otros lares serían un estorbo.

Esos desechos, no son más que flojos,
y la sociedad, es quién les alimenta.
A mi me produce verguenza y sonrojo
que se pongan a exhibir sus cornamentas.

   Reconozco que tambien me causa pena
saber que mucha gente les admira,
y que les gusta ver esas escenas
donde cualquier pringao cuenta su vida.

Qué coño me importa si un torero
se lo monta con una cupletista
si soy un desinformado tabernero
y para mi esas historias son surrealistas.

No consigo ver dónde está lo divertido
en desgüazar el alma y los recuerdos.
Pero hay quién lo considera entretenido,
y otros, estamos totalmente en desacuerdo.

 
En esta España de folklore y pandereta,
de toreo y absurdas tradiciones,
somos los únicos de este planeta
en el arte de rascarnos los cojones.



Por eso hablo de la gente que les sigue.
A ver si sirve de llamada de atención,
o al menos les anima a que investiguen
que hay cosas mejores que la televisión.

Sino, qué va a ser de esta juventud
que acostumbramos desde niños
a escuchar los gritos y ver esa actitud
de quien debe estar tan falto de cariño.



Van a pensar que lo importante es el dinero,
por el mal ejemplo que les estamos dando.
Y aunque os lo diga un sencillo tabernero,
dar por seguro que no me estoy equivocando.





Desde luego si seguimos siendo tan cotillas,
y no paramos de dar esta imagen maleducada,
como no callemos a los de las banderillas,
sólo vamos a ver incultura televisada.

                   Además, cada vez me da más grima y pereza
que en lo que siempre fueron las noticias,
ahora se mezcla sin delicadeza
cualquier chorrada con tal de ser primicia.

Se pierde la naturalidad con todo guionizado,
y lo que es triste es la indiferencia
a quien se lo tiene bien currado
en favor de quien habla sin coherencia

 





y en su curriculum figura gran hermano.
Famosos de pacotilla como oficio,
algo muy típico en el mundo hispano
que en vez de trabajar prefiere vicio.

                                                                                 Raúl Cerdeño


CON EL SANTO AL CIELO

Esta es la historia fabulosa
que una noche de verano
me ocurrió con una diosa
en un desierto africano.

Yo era un león solitario
en busca de compañera,
y me encontré un santuario
con palmeras datileras.

Allí, nadie había rezando.
Pero si ví un botellón,
y algunos seres bailando
con caras de satisfacción.

Parecía surrealista.
Una escultural leona
que debía de ser turista
             y tocaba una pianola.

Dos gorilas macho copulando
al ritmo de los Ramones,
y una girafa mirando
se rascaba los cojones.

Estaba desconcertado,
de repente una pantera
me llevó hasta un reservado
en actitud zalamera.

Y la música paró.
La leona, que era fiera
dejó la pianola y saltó
al cuello de la pantera

que estaba con un juguete.
En esto que la pantera
que chupaba del chupete
se puso frente a la fiera

que venía a por su macho.
Y se lío una tangana...
que me fuí sin pillar cacho
y entre las piernas, las ganas.

La gata negra salió por patas.
Un elefante rockero
disfrazado de pirata,
estaba en un fumadero

con dos guapas cebras rayadas,
y yo me largué con ellos
que se partían a carcajadas.
También había un camello,

con las jorobas cargadas.
Y montaron una orgía
así por toda la cara.
               Menuda fotografía,
la cebra vieja chupaba
la trompa del elefante,
y el camello se rayaba
con la otra principiante.

Yo de voyeur y fumando,
de la leona me había olvidado.
En realidad estaba flipando,
menudo globo me había pillado,

y llevaba un buen rato
sin darme cuenta
que estaba en un atasco
en la eme treinta.

De repente, un picoleto
entro en el coche pegando gritos,
era uno de esos analfabetos
que pelotean a los señoritos.


Que coño hace aquí parado.
Mire usted señor agente,
es que me he despistado
con un atasco con tanta gente.

Cuando me quedo dormido,
normalmente me desvelo.
Pero no se qué ha ocurrido
que se me fue el santo al cielo.

Déjeme ver sus papeles.
Mire usted señor agente
le regalo unos pasteles
                                 no se me ponga impaciente

vera como si los prueba,
se olvida de mi despiste,
se larga a las datileras,
y deja de estar tan triste.

Resulta que mis pasteles
llevan dentro una sorpresa
de marihuana y placeres
que no le dan en su empresa.


Yo me comí un pastelito
al principio del atasco
y eso no es ningún delito.
Pase mi falta por alto

que ya tuve mi castigo.
Yo estaba en el paraíso
cuando llego un enemigo
asustando de improviso,

¿No es suficiente sanción
para un ciudadano modelo
que por una confusión
se fue con el santo al cielo?

Raúl Cerdeño.


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